20 de diciembre de 2016

¿Qué hace el polvo?

¿Qué hace el polvo? ¿El polvo pierde el tiempo? ¿El polvo es improductivo? ¿El polvo no camina hacia ningún sitio? ¿El polvo no aprovecha lo que tiene? ¿El polvo es antisocial? ¿El polvo es egoísta? ¿El polvo no es visto por nadie? ¿El polvo hace algo que no pueda ser compartido?

El polvo no hace nada, y lo es todo a la vez.

De polvo vinimos, y a polvo seremos.

¿Qué importa, entonces, en esta vida, cuando todo lo que conocemos (incluso lo que tenemos) sea polvo?

Maldita ilusión la del dinero. También la de los amigos. Incluso la de la família.

Porque polvo estaba, y polvo estará.



Trillones de trillones de moléculas se pusieron de acuerdo. Polvo eran, polvo no es. Permitieron crearte. Y sentir. Se alinearon los astros para que tú vivieras en este momento, rodeado de la NADA. Una línea infinita (la del tiempo) por ambos lados en la cual en una zona ínfima de ella estás tú. ¿Te has parado alguna vez a agradecer la existencia?

Millones de causas han tenido que ocurrir para que tú existas.

¿Lo disfrutas?

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